À partida, o melhor é desmascarar logo a origem do título do site e torná-la acessível.
“Los Autonautas de la Cosmopista; o viaje atemporal Paris-Marsella”, foi escrito por Julio Cortázar e Carol Dunlop em 1983. É um livro de viagem. Não desses feitos para turistas ávidos em consumir lugares com grande expediência, mas daqueles feitos pelos viajantes e descobridores. É também um livro sobre um jogo. O casal estabeleceu as regras do jogo, etapas e procedimentos, organizou uma expedição, partiu e registrou suas descobertas, para que outros pudessem seguir seus passos. Tudo isso bem explicado nas primeiras páginas do livro, que recomendo muitíssimo.
O problema é que o livro foi editado no Brasil apenas pela Brasiliense, uma bela edição, mas esgotada. É possível garimpar em sebos, mas mesmo assim não será algo muito barato. A saída é se virar com o pdf da edição em espanhol, disponível no link abaixo.
http://www.librosgratisweb.com/libros/los-autonautas-de-la-cosmopista.html
As relações entre o conteúdo do livro e as tramas dos temas deste site são diversas e pretendo ir demonstrando-as em vários posts. Por agora, seleciono um trecho acerca da relação entre a estrada, as pessoas e os carros. O percurso, os leitores e as informações. A estrutura, a linguagem e a língua.
“Claro, no podía ser que fuéramos los únicos en interesarnos por esta otra autopista que poco a poco nos deja penetrar en sus secretos, tomándonos cariño como se lo vamos tomando nosotros a ella, y así con poco ruido y sin violencia entramos en posesión de sus caminos, senderos y lugares recónditos, y eso se asemeja al hecho de ir poseyendo a un ser amado en la cama, con caricias y miradas y murmullos que poco a poco se revelan como puertas y ventanas tras de las cuales siempre hay otras, más dulces, más bellas, y al final nadie sabe quién abre la puerta, quién es la ventana o quién tiene a quién entre los brazos. Así con la autopista: sabemos que en muchos aspectos no es lo que pensábamos antes. Coches, camiones, ambulancias pasan muy rápido y con una suavidad asombrosa, pero basta mirar bien para darse cuenta de que a veces no tienen ruedas y que no pasan por la autopista como un pie puede pasar por el suelo, dejando atrás lo pisado. No, eso es al mismo tiempo autopista, asfalto y coches, un solo ser que respira y avanza; a veces una que otra de sus partes rompe el ritmo, sale del organismo principal, y con un movimiento lateral cuidadosamente calculado para no romper el equilibrio del conjunto ni herir a otra parte de ese ser vivo que avanza con ruido y cadencia de oleaje, se desliza, se detiene en un parking, y esa decisión —que no siempre debe ser fácil porque me parece que la cosa viva que no ha cesado de pasar ante nosotros desde hace cinco días ya, extrae su fuerza de su capacidad de hipnotizar a todos y fijarlos en la autopista— es como una nueva creación de aquellos que suavemente se paran, toman forma humana, caminan, se separan de la máquina que hasta ese momento era ellos.” (p. 95)
Post enviado por Paulo Miyada
Filed under: arquitetura do território, geral | 1 Comment
Tags: autonautas, cortázar, dunlop, literatura
One Response to “los autonautas de la cosmopista i.”